El choque de Felipe Massa contra las barreras de contención a más de 180 km/h en el GP de Hungría 2009 fue tan espectacular como serio. El brasileño perdió el conocimiento segundos antes de la colisión por un resorte de suspensión que se desprendió del BrawnGP de Barrichello e impactó en su casco. Por milagro, sólo sufrió traumatismo craneal. Medio año después, Felipinho regresó a las pistas.
Desde aquel incidente, el instituto de investigación de la FIA trabaja para mejorar la seguridad de los coches y resguardar a los pilotos de posibles elementos sueltos en el circuito. Y uno de los proyectos es la implementación de una cápsula con el policarbonato que lleva un caza F-16 que proteja el cockpit.
Días atrás se realizó una prueba de impacto contra una burbuja del avión, lanzándole una rueda de un F-1 a 225 km/h para comprobar su efectividad. Los resultados fueron excelentes. La masa de 20 kilos pegó, produjo un leve hundimiento y salió despedida hacia arriba. La pantalla no sufrió ni un rasguño. Por eso es una gran iniciativa en pos de la seguridad.
Sin embargo, la idea de encapsular a los corredores ya levantó polvareda. Si bien hubo adhesión de algunos actores del Mundial, también se escucharon voces en contra, que pusieron énfasis en las consecuencias que tendría un piloto en caso de quedar encerrado ante un vuelco o un incendio.
Si bien este primer ensayo constó en verificar la resistencia del material, la segunda fase del programa será colocarlo en un monoplaza y testear el funcionamiento. Según los ingenieros de la FIA, la cápsula no sólo resguardará a los corredores sino que también les dará a los autos un mejor coeficiente aerodinámico. Eso sí, perderían la esencia de un auto de fórmula para asimilarse a un sport prototipo.
Habrá que ver al fin qué se prioriza: si la estética o la seguridad.
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